Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

El Padre Nuestro nos pide tres cosas. La primera es que santifiquemos el nombre del Padre, es decir, que entremos en el ámbito sagrado, que transcendamos de nuestra existencia física para reconocer a Dios.
Lo segundo es que cumplamos su voluntad. Para ello, nos oferta tres cosas: pan, sostenernos en la tentación y librarnos del Malo; y nos pide la tercera, que perdonemos como el perdona. Nos enseña que el perdón es la facultad fundamental del hombre y que al ejercerla nos asemejamos a Dios; perdonamos como Él. En el hombre que perdona veremos, así, el rostro de Dios. Y este perdón no es una simple renuncia a la venganza, es que el perdonado y el que perdona se reconozcan como hijos de Dios y se encuentren.

Juan Pablo Navarro
maratania@maratania.es

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