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El Dios que imaginó Bertrand Russell


Bertrand Russell (1872-1970), aristócrata inglés, filósofo y Premio Nóbel de Literatura, fue un adalid del ateísmo. Él decía que, si se encontrase con Dios cara a cara cuando muriese, él exigiría una explicación de por qué no había hecho evidente su existencia. Pascal decía, por el contrario, que toda religión que no afirme que Dios está oculto, no es verdadera. 
Pero no es mi intención debatir con Russell. Al contrario, lo que quiero es meditar sobre el dios que se imaginó el ateo Russell para exigirle una respuesta. 
Ese dios hipotético llama en primer lugar la atención porque se le puede interrogar sin temor, no es un Baal terrorífico, no es un dios que nos obligue a escondernos. Respetuoso de nuestra libertad es un dios, por tanto, al que se le interroga porque se espera respuesta; es un dios dialogante. Y, así, esa pregunta nace de la esperanza de encontrar la Verdad en ese dios al que se interpela.
Además, es un dios humilde y débil que admite que se le juzgue: de igual modo que Cristo, a quien se le interrogó, acusó y condenó. Pero la pregunta de Russell no es una acusación ni una condena, parece más bien un lamento por no contemplarlo ya. Este dios deseado, debe ser, de esta manera, un dios que es Amor, meta de nuestra búsqueda incansable de la verdad. Recuerda su pregunta al amante que se duele de que su amor no haya sido eterno: Amado ¿por qué tardé tanto en conocerte?
Así que este dios de Russell me acerca al Dios que nos mostró Cristo, amor incondicional escondido en nuestro propio corazón.



"Es verdad: tú eres un Dios escondido, 
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el señor salva a
Israel con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen
nunca jamás.

...No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
" Buscadme en el vacío."
 

...Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más..." 

(Is. 45,15-26 )

Juan Pablo Navarro
 

Porta Fidei - La Puerta de la Fe



  • "Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad... por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo... han confesado la belleza de seguir al Señor Jesucristo"

Debo reconocer que Joseph Aloisius Ratzinger, que ha ejercido el papado bajo el nombre de Benedicto XVI, me ha ayudado ha profundizar en mi fe. Por ello, no se me ocurre mejor homenaje que reseñar su carta pastoral Porta Fidei escrita con motivo del año de la fe (11/10/2012+24/11/2013): "La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma". 
La carta parte de un diagnóstico claro: "mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad". Por ello, afirma que debemos descubrir de nuevo la Palabra y el Pan de la vida.
Reconoce que "la renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes... la iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La Iglesia continúa su peregrinación".
Por tanto, el Año de la Fe es una invitación a la conversión al Señor que ha revelado "en plenitud el Amor que salva”. Ese Amor nos impulsa a "una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe... La fe crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y de gozo". La profundización en la fe nos ayudará a adherirnos al Evangelio con mayor conciencia y vigor "para transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre."
Expresa el deseo de que este Año suscite a los creyentes "la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza" y "para intensificar la celebración de la Eucaristía que es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde emana toda su fuerza".
Profundizar en la fe supone profundizar "en el acto con el que decidimos entregarnos totalmente y con plena libertad a Dios". El contenido de la Fe enseñado en el Catecismo solo adquiere "pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración".
La fe se enfrenta a la mentalidad actual que reduce el ámbito de las certezas a los logros científicos pero "la Iglesia nunca ha tenido miedo a mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad".
No podemos olvidar que aquellos que no encuentran la fe pero "buscan con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de sus existencia" se encuentran en un "preámbulo de la fe" que conduce "al misterio de Dios".
La historia de la Iglesia nos habla del misterio de la santidad y el pecado. Por la primera se "pone de relieve la gran contribución" para el desarrollo de los hombres. Por el segundo, se suscita "en cada uno un sincero y constante acto de conversión".
Debemos tener la mirada fija en Cristo ya que en su Encarnación descubrimos "la alegría del amor, la respuesta del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte".
Enumera que por la Fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó "que sería la Madre de Dios", por la fe "los apóstoles dejaron todo para seguir al maestro... por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes.. Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad... por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo... han confesado la belleza de seguir al Señor Jesucristo donde se les ha llamado a dar testimonio de su ser cristiano en la familia, la profesión y la vida.
Y concluye citando al apóstol Santiago que dice:"¡De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras... Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin obras, y yo con mis obras te mostraré mi fe", para recordarnos que debemos ser testimonio de la caridad. Nos cita a San Pablo "que pidió al discípulo Timoteo que buscara la fe con la misma constancia que cuando era niño" para "distinguir con ojos siempre nuevos la maravilla que Dios hace por nosotros". Y nos da el último rayo sobre la fe con el apóstol San Pedro: "Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas" para afirmar que las pruebas de la vida nos permiten conocer el misterio de la Cruz y ser preludio de la alegría definitiva.
Así que "confiemos a la Madre de Dios, proclamada bienaventurada porque ha creído (Lc1-45) este tiempo de gracia".

Juan Pablo Navarro

La Carta que me enviaron los Reyes Magos



Son ya bastantes los años en los que en este día te enviámos regalos. Ahora, hemos pensado que sería bueno escribirte a ti en vez de que nos escribas a nosotros y descubrirte los mejores regalos que ya posees.
Todos los hombres tienen algo que les guía y es preciso acertar con la estrella que alumbra nuestros pasos y, una vez encontrada, no perderla. Así nos pasó a nosotros, fuimos a donde habitaba el mundo, el poder y el dinero y dejamos de verla. Sabrás que sólo por la lectura de la Palabra la volvimos a ver y que esta nos llevó a ese pequeño y débil niño que había nacido en los aledaños de un pequeño y olvidado pueblo, Belén, y que reposando en un pesebre, donde comen los animales, se ofrece como alimento para todos. Y así, nosotros le ofrecimos nuestro oro, nuestro incienso, nuestra mirra, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra existencia, para que nuestras vidas tuvieran sentido.
Así que te animamos a que tu vida sea un encuentro con Jesús, Dios que nos salva. Por ello, déjanos que te recordemos muchos de los regalos que ya tienes.
Primero, el de la Palabra recogida en la Biblia. Léela, a poder ser, diariamente. La Biblia es buena literatura y su profundo sentido no se alcanza de una lectura superficial. Es necesario leerla, releerla y buscar su entendimiento. Ser sabio, es decir, saber desenvolverse en la vida, es lo que puedes alcanzar con ella. ¿Tienes algo mejor?
Segundo, la oración. Los cristianos podemos vivir en oración continua. Eso, entre otras muchas cosas, significa que toda nuestra vida es una oración. Cristo habita en tu corazón y te acompaña, créelo porque es así. Lo percibas o no, Él siempre esta ahí. Así que descubre su presencia en todo momento. Eso significa que nunca estás solo, que vives acompañado: aprende a hablarle y a escucharle. Este diálogo te llevará a superar una de las tenazas que te aprietan en la vida: la soledad. Tu vida será cada día más confiada por mucho que arrecie el temporal y siempre, cuando no puedas andar sobre las aguas y te ahogues, podrás asir la mano del que siempre te acompaña.
Me dirás que la oración te resulta seca. No es ningún secreto que muchos de nuestros retos pasan por la aridez del estudio, de la repetición, de la frustración. Eso puede ser cierto pero ¿no es acaso imagen del desierto de nuestras vidas? Te es necesario andar por ese desierto y sentir sed para que, cuando llegues a ricos manantiales, puedas saciarla. Y, sobre todo, recuerda que oración es comunicación; comunicación contigo y con Él, donde se haya toda respuesta.
Tercero, y este es privilegio de los católicos, tienes el gran regalo de los sacramentos, sobre todo el de la Reconciliación y el de la Eucaristía. No seas insensato y aprovéchalos, nada hay en la vida que te dé más riqueza que éstos. Te lo repito, ni un buen coche, ni un buen trabajo, ni una buena casa, con ser cosas buenas, son comparables al perdón y al alimento de Cristo.
Descubrir qué nos estorba en nuestro camino debe ser una gran alegría, pues conocer lo que nos obstaculiza nos permite buscar los medios para superarlo y, de este modo, el perdón es lo que lo remueve. A su vez, sé siempre pródigo en el perdón. Si rezas atentamente el Padrenuestro descubrirás que de las peticiones que se hacen solo hay una en la que nos igualamos a Dios, el perdón: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.
Por otro lado, el mayor regalo es la Eucaristía, nuestro alimento. ¿Eres consciente de que es el mismo Cristo el que se te ofrece como en el pesebre? Como en la oración, podrás decirme que no sientes nada, que no te dice nada; pero si es así, como en aquella, hablará más del desierto de tu alma que de la Misa misma, asistir a ella es una suerte que no debes desaprovechar. En ella obtendrás la fuerza que necesitas en este camino que es la vida y, de alguna manera, es ya anticipo de la vida nueva que vivirás tras ésta. La Misa es el rito más profundo e inabarcable y es compendio de la vida cristiana. Además, es acción de gracias y necesitamos dar gracias en todo momento, pues no hay mayor felicidad que la del que se sabe regalado. Y es necesario hacerlo en comunidad, pues Cristo nos lo señaló así; nuestra fe no es de solitarios sino de hermanos que comparten un mismo credo. Por tanto, no les niegues a tus hermanos el amor de tu fe cada domingo y, si lo necesitas, cada día.
Sí, es necesario compartir y, por eso, busca la Palabra en compañía, reza con otros, disfruta de los Sacramentos con los demás, sobre todo con los más próximos, con tu prójimo, y, más que nadie, con quien compartes cada día. Haz con ella, al menos, la oración nocturna y, déjame decirte, que aunque uno de vosotros, o los dos, acabéis abatidos por el sueño, no habrá nada en el día que contribuya más en vuestra convivencia.
La soledad, el dolor y la muerte son los miedos del camino. Cristo se ofrece para superarlos, dándote compañía, revelándote el sentido y resucitándote tras el día postrero. Este Mundo, en cambio, a la soledad le añade angustia, al dolor penuria, a la muerte tragedia. Así que verás que, como cualquier regalo, nada se te pide, todo se te ofrece, sólo hace falta aceptarlo. Y aceptado, descubrirás que, cada día, tú mismo y los otros se harán más el Otro y tu amor será más pleno. Y la vida tendrá sentido y siempre estará colmada de Esperanza.
Y con ello, nos despedimos y te aseguramos que nunca te hemos dado mejor presente que el que conllevan estas palabras. Así que, disfruta de tu regalo y entiende que el cristianismo no es un conjunto de normas ni de ritos ni de creencias en común, aunque, como cualquier cosa de los hombres, las tenga, sino que es la historia de un encuentro personal de uno mismo con Cristo. Ya muchas de tus puertas se las has abierto, sigue abriéndolas una a una para que Él habite en ti, aunque su amor es tan inmenso que sólo la eternidad lo abarcará.


 
Juan Pablo Navarro 
maratania@maratania.es

Sor Adela y la vida contemplativa en el convento de madre de Dios

Madre de Dios niño jesus jeronimo hernandez
Como una de las virtudes divinas es la paciencia, no es de extrañar que haya pasado más de un año desde que iniciamos el proyecto de realizar una guía del convento de Madre de Dios que ayudase a su conservación y que hasta ayer no haya podido acercame a hacer fotografías. ¿Cuánto pasará hasta que lo publiquemos?. Pero bueno, la cosa es que, con mi amigo, el arquitecto Miguel Ángel López, me acerqué allí y disfruté de una de esas mañanas que guardo en mi memoria y hacen grato mi trabajo.
Subimos a la hornacina principal del altar mayor y pude contemplar desde esa altura los esplendidos alfarjes de la capilla mayor. La nave de la iglesia y el coro se extendían ante mis ojos, acompañado por la magistral imagen de la Virgen del Rosario de Jerónimo Hernández. Los ojos del Niño Jesús que sujeta en sus brazos tienen una mirada melancólica que te atrapa y no te suelta.
Bajamos a la nave para retratar el altar mayor y los laterales de excelente talla. Un enorme artesonado cubre la iglesia y alcanza al coro, zona claustral en la que pude entrar. El coro bajo lo separa del alto una colosal cubierta de fuerte vigas de madera. Allí se encuentra un esplendido santo Domingo de mirada arrobada, también de Jerónimo Hernández.
Miguel Ángel se había tenido que marchar, así que continué ese paseo con la abadesa, sor Adela. Tuve la misma impresión de hace un año, un rostro radiante de una mujer enamorada, al que sólo contemplarlo contagiaba la alegría. Era evidente que su pasión no sufría el tiempo, ésta no se marchitaba sino que arrraiga más y más.
La conversación con ella fue intensa. Hablamos sobre la contemplación, sobre la vocación y, sobre todo. de Cristo; me comentó como un día, sorpresivamente, sintió una voz del corazón que cambió todos sus planes y de la que tuvo la certeza de no poder resistir, hablamos de que todas las vocaciones proceden actualmente de África, de que el ruido de nuestra sociedad oculta a Cristo; me narró la historia de Paco, la de un drogadicto donde la esperanza iba ganando al miedo; me afirmó la alegría y el regalo que es Cristo. Gestos, silencios y palabras sonaban en ella a plenos, llenos, alejados de la vacuidad de los que vivimos extramuros.
Nuestra sociedad no comprende la vida contemplativa y, sin embargo, hemos de colegir que sólo cuando contemplamos vivimos, sólo cuando sentimos la mano caliente de nuestro hijo lo acompañamos, solo cuando saboremos comemos, solo cuando miramos al otro lo vemos. Quietos o en movimiento, callados o hablando, solos o en compañía, solo cuando contemplamos, estamos. Por eso, sor Adela ha escogido la mejor parte (Lc 10,38-42) y su vida lo refleja. Por eso, mi cámara, de la nave penumbrosa sacaba luz, pues contemplaba el tiempo exacto que necesitaba su mirada.

Juan Pablo Navarro
maratania@maratania.es

La Navidad y la mirada del corazón sencillo


Celebramos en estos días de Navidad un hecho increíble, incomprensible, inabarcable: Dios se ha hecho hombre; la Lógica eterna se ha hecho criatura mortal, el Creador se ha hecho Frágil. Sí, frágil como un Niño que nace en una aldea perdida y que, sin siquiera lugar en la posada, duerme donde come el ganado.
Historia extraña esta la de un Dios hecho Niño dispuesto a vivir negado desde su nacimiento. Solo unos pocos lo reconocerán: sus padres pobres, María y José, los pastores, gente mal vista en su sociedad, y unos extranjeros, unos magos de oriente. Todos ellos lo descubrirán con la mirada sencilla del corazón que enseña lo que los sentidos no abarcan.
Y sin embargo, el silencio de Dios irrumpió en la historia y comenzó a hablar a través de la vida de ese Niño que un día morirá en la cruz, otra vez negado, otra vez sólo reconocido por unos pocos que más tarde lo descubrirán resucitado. Y así, desde la fragilidad, desde la completa dependencia, desde la absoluta debilidad de ese Niño, la Luz empezó a colarse por una rendija abierta en el corazón del Hombre, y la esperanza de una libertad plena, de un amor eterno, de una justicia infinita inició su caminar por los senderos de la historia, y la máscara de la realidad aparente y caduca que nos muestran nuestros sentidos empezó a dejar de cubrir esa realidad nueva que se descubre desde el corazón sencillo que la busca.
Así que, FELIZ NAVIDAD.
Juan Pablo Navarro

La duda en la Introduccíon al Cristianismo de Joseph Ratzinger - Benedicto XVI

Cuando lo eligieron Papa no lo comprendí. Me quedé perplejo y no entendía el porqué. ¿Cómo lo habían elegido a él? Sin duda estaba influido por la imagen que el mundo da de cada cual, una apariencia que no acerca sino aleja de la persona real que representa. Posiblemente esperaba un Papa más acorde con lo que el mundo esperaba, alguien más cómodo para no ser atacado por los intransigentes. En realidad, a Joseph Ratzinger no lo conocía, sólo había oído hablar de Ratzinger Z.
Lo empecé a conocer cuando escuché atentamente su primera homilía en la que iba explicando toda la simbología que acompañaba a su nuevo oficio. Era un lenguaje claro, preciso, humilde. Recordaba a un profesor que sabía que su servicio era, con completa humildad, enseñar lo poco que sabía a los demás. Mi imagen de él empezó a cambiar y la duda se trocó en esperanza.
La lectura de sus libros me han llevado a conocerlo personalmente, como conocemos a Cervantes, a Shakespeare, a Moliere. Y con ellos llegó la admiración. Encontré un pensamiento abierto, profundo, tolerante. En ellos se respira generosidad, humildad y, sobre todo, se descubre una intensa búsqueda de la verdad a través de la razón y a través de la fe. En ella se encuentra a un hombre asido a Verdad que es Cristo.
Releo este verano uno de sus libros más reconocidos, “La Introducción al Cristianismo” (1968), en el que trata sobre lo que creemos los cristianos. Comparto con vosotros un breve resumen de los que dice sobre la duda y la fe en la introducción a la Introducción:
El creyente no vive sin problemas, sino que está siempre amenazado por la caída en la nada. Pero tenemos que reconocer y hemos de decir que los destinos del hombre se entrelazan: tampoco el no-creyente vive la existencia encerrada en sí misma, …, siempre le acuciará la misteriosa inseguridad de si el positivismo tiene realmente la última palabra…
Es ley fundamental del destino humano encontrar lo decisivo de su existencia en la perpetua rivalidad entre la duda y la fe, entre la impugnación y la certidumbre. Quizá justamente por eso, la duda que impide que ambos se cierren herméticamente en lo suyo, pueda convertirse ella misma en un lugar de comunicación. Impide a ambos que se recluyan en sí mismos: al creyente lo acerca al que duda y al que duda lo lleva al creyente. Para uno es participar en el destino del no creyente; para el otro la duda es la forma en que la fe, a pesar de todo, subsiste en él como reto.”
Termina su reflexión de la siguiente manera refiriéndose más en concreto a la fe en Cristo:
“Como hemos visto anteriormente, esto no nos libra de pensar. ¿Eres tú de verdad el que ha de venir? esto es lo que, en un momento duro y angustioso, preguntó Juan Bautista… El creyente vivirá siempre en esa oscuridad que crea a su alrededor, como prisión en la que no pude huir, la oposición del que no cree. La indiferencia del mundo, que sigue adelante cono si nada hubiera sucedido, parece ser sólo una burla a sus esperanzas. ¿Lo eres realmente? A hacernos esta pregunta nos obliga la honradez del pensamiento y la responsabilidad de la razón, y también la ley interna del amor que quisiera conocer más y más a Aquel a quien ha dado su sí para poder amarlo más y más…”
De esta manera, añado yo, los creyentes y no-creyentes no son, gracias a la duda, rivales en un campo de batalla sino buscadores de la verdad; los no-creyentes creeran que esa búsqueda se encuentra en la soledad de su pensamiento y los creyentes la buscarán en la experiencia gozosa del encuentro con Cristo, la Verdad que nos hará libres (Juan, 8, 32). No habrá batalla entre personas, habrá guerra entre el Bien y el Mal donde nunca debemos prejuzgar al aliado, pues como dijo Jesús, quien no está contra nosotros está a favor nuestro (Marcos, 9, 40).
Espero que esta breve reseña ayude a poner en duda la idea que tenías del hoy Benedicto XVI. Y ello no tiene importancia por él, ya que ningún cristiano sigue al Papa, de igual manera que no seguimos a San Pedro, a San Francisco de Asís ni a Teresa de Calcuta; seguimos a Cristo. Y, por ello, por honradez y por razón, debemos remover los obstáculos y dudas que nos alejan de su amor gratuito.
P.D. : El 25 de septiembre de 2011, Benedicto XVI ha pronunciado la siguiente frase en su viaje pastoral a Alemania: “Un agnóstico que no encuentra la paz por la cuestión de Dios y tiene deseo de un corazón puro está más cerca de Dios que los fieles rutinarios que ya solamente ven en la iglesia al b0ato. sin que su corazón quede tocado por la fe”

Procede de la Bitácora de Maratania

La Piedad Rondanini de Miguel Ángel y la libertad

http://maratania.files.wordpress.com/2011/06/la-piedad-de-rondanini-de-miguel-c3a1ngel-buonarotti.jpgEl único afán de cada hombre debe ser la libertad. Si tus ideas o tu vida no te hacen libre, cambia de ideas o de vida. La celebración de Pentecostés es una invitación a aceptar la llamada de la libertad. En donde hay un hombre libre está el soplo creador de Dios. De la misma manera que metafóricamente expresa el texto de los Hechos de los Apóstoles, una lengua de fuego se posó en cada uno de ellos, la libertad pertenece a cada uno de nosotros, a ti mismo, a mi mismo, como persona independiente, como rey de mi propia vida, y nos recrea en un hombre nuevo.
La libertad no es tanto la capacidad de elegir entre varios caminos como el fruto de recorrer el camino de la verdad, por eso decimos que la Verdad nos hará libres. Y es sólo un camino porque si la verdad puede ser paradójica, nunca puede ser plural. De esta manera, aunque busquemos por infinitos caminos, sólo hay uno que llegue al puerto donde somos completamente libres.
La elección de ser libres nos lleva a la consecución del ser perfecto que llevamos dentro, en pasar de ser hombres a ser hijos del hombre. Esa perfección la podemos entender en la Piedad de Rondanini de Miguel Ángel.
Miguel Ángel decía algo así como que la estatua estaba dentro del mármol y sólo había que sacarla. La Rondanini fue su última obra y trabajó en ella hasta su muerte en 1564, cerca de cumplir 89 años. Es, por tanto, la obra que representa lo que había llegado a ser, ya sin la cáscara que le cubría.
Como en la propia vida, Miguel Ángel hubiera podido seguir cincelando la Piedad si la muerte no hubiese dejado como definitivo lo que aparentemente estaba inacabado. Hoy sabemos, que su última obra no necesitaba un golpe más.
En ella, la exquisita belleza formal de la Piedad del Vaticano la sustituyó una espiritual belleza interior conseguida a través de la mezcla entre lo “finito” y el “non finito (el non finito es una técnica iniciada por Donatello en que se deja sin esculpir parte de la obra). Es expresión de la vida con sus claros y oscuros, con los caminos hollados y abandonados, con lo vivido y dejado por vivir. Es el cuerpo que muestra el espíritu. Es la perfección de lo aparentemente imperfecto.
Cristo y la Virgen se nos presentan unidos y, a su vez, en un equilibrio inestable, como si el cuerpo de Cristo se le resbalase. Como el Amor, que por un lado es unión con el otro y, a su vez, sumo desprendimiento. Ambos, aparecen de pie, con la madre en un sufrido esfuerzo por sostenerlo, metáfora del amor y de su compañero el sufrimiento.
Vemos en su Piedad, como la completa libertad creadora de Miguel Ángel le llevó a abrir nuevas fronteras, a descubrir nuevas formas de expresión, a ampliar los límites del arte. De igual modo, la libertad del enamorado de Cristo le lleva a una vida nueva y verdadera.

Miguel Ángel esculpió en un inicio el cuerpo de Cristo más adelante y separado de la Virgen. Finalmente, cambió de idea, quedando de esta primera versión un brazo unido a la roca. Es el arrepentimiento más famoso de la historia del Arte. Y ese brazo quedó así, formando parte del todo. Y es que, en el verdadero arte, en la vida vivida en verdad, vivida libre, todo queda integrado, todo comprendido, todo renovado en una realidad que se hace nueva, que se hace infinita, que nos muestra lo uno y lo múltiple, que explica lo que ha sido, lo que es y lo que será, que te deja aquí y te lleva a todas partes, que te hace a ti y te hace otro, que te revela tu yo, que te revela al otro, dejando colmados todos lo anhelos, todos los anhelos de la libertad, que son sólo uno, que son sólo anhelo de lo perfecto, anhelo de trascendencia, anhelo de Dios.
Extraído de la Bitácora de Maratania

La Piedad Rondanini de Miguel Ángel – A propósito de Pentecostés, la libertad y la perfección



Shahbaz Bhatti y el tiempo del perdón

http://maratania.files.wordpress.com/2011/04/shahbaz-bhatti.jpg“Rezad por mí y por mi vida. Soy un hombre que ha quemado sus barcos, no puedo y no quiero retroceder: voy a luchar contra el extremismo y defenderé a los cristianos hasta la muerte”
Se llamaba Shahbaz Bhatti, una lluvia de tiros lo mataron. Lo mataron unos hombres piadosos. Él lo sabía. Era el ministro para las minorías religiosas de Pakistán y había recibido numerosas amenazas de muerte por su intento de derogar la ley sobre la blasfemia, que condena a muerte a quien insulte el Islam o al profeta Mahoma. Era uno de estos raros políticos que consideran que el poder no es para dominar sino para servir; y eligió servir a los débiles y, entre ellos, a la más débil: una mujer, una madre, una prisionera, católica como él, Asia Bibi, condenada a muerte por esa ley.
Sí, él sabía que lo iban a matar y, el 2 de marzo de 2011, ocurrió. Sí, él lo sabía y, por eso, dejó un mensaje para después de su muerte: “Sólo busco un sitio a los pies de Jesús… me consideraría un privilegiado si (por ayudar a los necesitados, los pobres y los cristianos perseguidos de Pakistán) Jesús quiere aceptar el sacrificio de mi vida.”
Sin duda, Caín era un hombre piadoso, de esos que creen que Dios le debe algo por ello. Pero ya sabéis que, entre Caín y Abel, las cosas no fueron bien. Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. Su vida futura sería el exilio; y él, que se había hecho señor de la vida de su hermano, temía por la suya:
“Mi culpa es grave y me abruma. Si hoy me haces extranjero en esta tierra, tendré que ocultarme de ti, andando errante y perdido por el mundo; el que tropiece conmigo me matará.
El Señor le dijo: El que mate a Caín lo pagará siete veces.
Y el Señor marcó a Caín, para que, si alguien tropezaba con él, no lo matara.”
Caín no busca el perdón, vive en una angustia que le abruma y ve, en los demás, asesinos como él que no respetarán su vida. Sin embargo, Dios no sólo no ejecuta al asesino de Abel sino que, tras mostrarle que sin Él sólo se vive como un ser errante, le brinda su protección. ¡Qué idea de Dios tan sorprendente la que tenía este escritor de hace más de 2.500 años! No es de extrañar que la asociación contra la pena de muerte vinculada al Partido Radical italiano se llame “Nadie Toque a Caín”.
El autor del Génesis imaginó un mundo perfecto en sus inicios, sin violencia, un mundo en el que, incluso, todos eran vegetarianos:
“Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde”.
Sin embargo, ese mundo idílico se había roto. Entre los descendientes de Caín está un malvado llamado Lamec. Esta es su justicia:
“Yo maté a un hombre por una herida, y a un muchacho por una contusión. Porque Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete”.
Su justicia es una cruel venganza. Aquí resume el Génesis el punto más bajo de la humanidad.
Siglos después, un hombre joven recorrió los campos de Israel proponiendo el perdón como el centro de su doctrina: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces? Jesús le respondió: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18, 21-22). A Él también lo mataron unos hobres piadosos. Sí, Él lo sabía. Y, en su muerte, tal como lo narra Lucas, también estaría el perdón en el centro:
Lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen… Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro lo increpaba, diciéndole: ¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino. Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.”
Sí, él ofrecía un perdón gratuito y perdonaba a todos porque no sabían lo que hacían. Cómo no perdonar al que camina a ciegas y derrumba todo lo que con él se tropieza porque sin Luz sólo se puede caminar errante.
Paul Bhatti, el hermano de Shabazz, ha dicho: “No he dudado en perdonar a los asesinos… para un cristiano, es un paso necesario para combatir el odio”.

Juan Pablo Navarro
maratania@maratania.es

El tiempo de las bendiciones

Las tentaciones de Gustavo DoréEl cristianismo vive durante 40 días la cuaresma, el tiempo de las bendiciones, el tiempo del perdón que culmina con Cristo en la cruz y con Cristo resucitado. En el camino que propone la cuaresma, ayer domingo, cientos de millones de personas reflexionaron sobre las tentaciones de Cristo (Mt 4, 1-11). Entre estas, aviso para despistados, no aparece ninguna Magdalena desfigurada de un superficial vendedor de best-sellers. No, Mateo nos sorprende con la profundidad con la que la comunidad cristiana, 50 años después de la muerte de Cristo, había reflexionado sobre Él, sobre el Mal, sobre las tentaciones que viviría la Iglesia y sobre cómo la juzgaría el Mundo.
Mateo nos presenta la escena con Cristo en el desierto, hambriento tras 40 días de ayuno. El diablo se acerca a Él y le tienta en tres ocasiones. Básicamente, ¿cuáles son?: la primera es por qué no nos da a todos el alimento necesario para liberarnos del hambre; la segunda, por qué no nos demuestra la existencia de Dios y nos libra de la incertidumbre; la tercera, por qué no domina el mundo e impera sobre él. Muchos se preguntarán cómo Mateo puede considerar que estas sean tentaciones, ¿no es justo dar alimento a todos, probar la existencia de Dios, emplearse del poder para alcanzar un mundo justo? Pues sí, las son y a todas Cristo respondió un claro no. El Mal, cuando quiere embaucar al que busca el bien, siempre se presenta bajo la apariencia de lo mejor, de lo moral, de lo correcto, de lo real y constatable en donde Dios nos parece ilusorio e innecesario; sólo aparece bajo su realidad sucia y burda al que ya es esclavo de su poder.
Repasémoslas. Como decíamos, Cristo está hambriento en el desierto, en el lugar donde todo lo necesitamos, y se acerca el diablo y le dice “Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes” y le responde: «está escrito: El hombre no vive solamente de pan,sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Puedo imaginarme una sociedad perfecta, donde se nos procure pan, salud y trabajo para todos, todo lo necesario y lo útil. Pued0 imaginármela fría como el hielo. La propuesta de Cristo es diferente. El no niega el pan necesario, en la multiplicación de los panes veremos como da de comer a la multitud. Los momentos son diferentes, el primero, un sucedáneo de pan olvidados de Dios, el segundo, hombres que buscan a Dios, que oran a Él y que comparten fraternalmente. Es más, Cristo nos regalará otro pan, si en la tentación eran piedras convertidas en panes, en el segundo será pan convertido en Él mismo, en el propio Cristo, el pan que alimenta para siempre de la Eucaristía. Y es en ella, donde encontaremos la fuerza para dar pan al que no lo tiene.
La segunda tentación cambia de escenario, en lo más alto del Templo de Jerusalén. Se nos presenta al diablo como un teólogo conocedor de las Escrituras: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra. Jesús le respondió: También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios». La tentación recuerda a la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro que cuenta Lucas en la que aquel, ya muerto, pide a Abraham que alguno de los muertos se presenten a sus hermanos, también ricos, para que se arrepientan y Abraham le responde: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán”. Cristo no nos ofreció una realidad más evidente que la que esta posee, no dio más prueba que su propia vida culminada en lo alto del templo del cruz, donde abandonado, fracasado y moribundo volvió a escuchar la misma tentación: “Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo”, pero de su boca sólo salieron palabras de perdón. Y cuando llegó su hora definitiva, “el sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró”. Sí, la única prueba es seguirle encomendados al Padre y vivir la experiencia de su yugo suave, de su carga ligera, aunque el camino te lleve a la cruz.
En la tercera, en una montaña muy alta, el diablo “le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: Te daré todo esto, si te postras para adorarme. Jesús le respondió: Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto». Es la gran tentación, usar nuestro poder dominador para salvar al mundo, cuántas veces habremos caído en ésta, cuántas veces hemos puesto la fe al servicio del poder y como consecuencia la fe se ha retraído. Y sin embargo, Cristo nos propone el camino inverso, no afirmarnos en nuestro poder sino negarnos, no el dominio sino el el servicio, el poder débil del Dios que se puede falsear, que se puede apresar, que se puede matar, pues sólo tiene la fuerza del amor, la fuerza del perdón en el que el perdonado y el que perdona se reconocen como hijos de Dios y se encuentran.
Cuando los cristianos damos pan sin Dios, erramos, cuando predicamos un dios agradable al mundo y que niega al hombre, idolatramos, cuando usamos el poder dominador para traer el Reino de Dios, es más, cuando ofrecemos el cristianismo como medio para conseguir el paraíso material aquí en la tierra, engañamos. Cristo lo que nos trajo fue a Dios y con su muerte, el Reino de Dios es ya, aquí, ahora, el tiempo de las bendiciones ya está aquí: el reino del que confía y se libera del miedo, el reino de la esperanza contra toda esperanza que nos permite caminar alegres sin tregua, del amor que nos lleva al perdón.
Y así, aunque el Mundo nos derrotara, nos abandonara o nos matara como a Cristo en la Cruz, el Mundo no tendría la última palabra porque entonces Dios daría órdenes a sus ángeles, y ellos nos llevarían en sus manos para que no tropezáramos con ninguna piedra y alcanzáramos la nueva vida porque, en el fracaso de la cruz, Cristo ya triunfó y nos regaló, ya para siempre, la vida eterna y allí conocer a Dios.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

El Padre Nuestro nos pide tres cosas. La primera es que santifiquemos el nombre del Padre, es decir, que entremos en el ámbito sagrado, que transcendamos de nuestra existencia física para reconocer a Dios.
Lo segundo es que cumplamos su voluntad. Para ello, nos oferta tres cosas: pan, sostenernos en la tentación y librarnos del Malo; y nos pide la tercera, que perdonemos como el perdona. Nos enseña que el perdón es la facultad fundamental del hombre y que al ejercerla nos asemejamos a Dios; perdonamos como Él. En el hombre que perdona veremos, así, el rostro de Dios. Y este perdón no es una simple renuncia a la venganza, es que el perdonado y el que perdona se reconozcan como hijos de Dios y se encuentren.

Juan Pablo Navarro
maratania@maratania.es

Derecho a la vida - Sobre la dignidad del no nacido



La cosa es clara, todos tenemos derecho a la vida. Sin embargo la Ley lo niega. La legislación española reconoce el aborto como derecho, es decir, considera un derecho matar al ser humano que se desarrolla en el vientre materno. ¿Cómo puede ser?
Consideremos que unos padres matan a su hijo de sólo 5 días; serían reos de infanticidio con agravante de parentesco. Si razonablemente pensásemos que deben ser juzgados, ¿alguien se atrevería a decirnos que lo que queremos es meter mujeres en la cárcel?
Y es que, para defender el aborto, hay que considerar que el no nacido tiene un valor menor, que es un no sé que. Pero cuando lo valoras en lo que es, un ser humano en el inicio de su vida, completamente dependiente pero completamente individual, ¿cómo no escandalizarse ante su desprotección?
Desde que nos concibieron ya éramos Vida. Qué adulto considera que entonces, a él, sí, a él mismo, su madre tuvo derecho a decidir sobre si matarlo o no. Sólo pensarlo es demoledor, nuestra propia madre se nos convierte en un juez despiadado.
1.000.000 de muertos en China nos pueden resultar menos perturbadores para disfrutar de nuestro desayuno que un dolor de cabeza. Así somos. Si quitamos valor al niño antes de nacer es porque no lo vemos, porque no hemos alcanzado a amarle, porque no lo hemos hecho nuestro. Sí, como todo, es una cuestión de Amor.
Y lo curioso es que en nuestra época, las ecografías nos acercan a ese ser, al poco de ser concebido, para que nuestros pobres sentidos puedan reconocerlo y empezar a amar a ese "puñado de células". Todos mostramos orgullosos esas imprecisas imágenes de nuestros hijos porque sabemos que son un tesoro. Pues ese tesoro no tiene garantizado el derecho a la vida, pues tenemos derecho a ser verdugos.
Todo concebido tiene dignidad. Y esa dignidad inicial se concreta en un derecho básico, el derecho a la vida. Y ese derecho lo tiene por él mismo, por su calidad de ser humano. Ningún hecho externo, ninguna justificación, el ser deseado o no, rebaja su dignidad, rebaja su derecho.
El Hombre siempre se justifica; siempre justificamos nuestros homicidios, nuestros robos, nuestras mentiras. Y al justificarnos nos hacemos débiles, nos hacemos menos libres. Sólo al reconocernos tal como somos, sólo al tener valor de aceptar nuestra realidad, vivimos libres. Y es que en la Libertad y en el Amor es donde nuestra natural dignidad alcanza su pleno significado.
Un día, espero que no lejano, la sociedad descubrirá que la vida siempre es valiosa, que es siempre digna y que debemos ser valientes.

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, disfrútala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.
Teresa de Calcuta

P.D.: Una nota sentimental. Uno de mis hijos es adoptado. En su madre biológica concurrieron muchas de las justificaciones que se dan para abortar. Sin embargo, tuvo el niño y, al poco de nacer, renunció a él para que pudiera ser dado en adopción. Hoy, cuando veo sus hermosos ojos verdes, doy gracias porque la mujer que lo trajo al mundo fue tan valiente y tan libre que hasta logró renunciar al hijo de sus entrañas para darle a éste la oportunidad de vivir. Gracias.

Juan Pablo Navarro
maratania@maratamia.es 

Oscar Wilde y De Profundis. Retrato de una conversión

'Beloved Oscar': But Constance must surely have been turning a blind eye to his behaviour Oscar Wilde (Dublín, 1854París, 1900), aunque esta afirmación pueda sorprender, es uno de los más importantes escritores católicos del siglo XIX. Nació en Dublín, Irlanda, en el seno de una familia protestante. Es conocido popularmente por sus frases ingeniosas (La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella, Resumí todos los sitemas en una frase, y toda la existencia en una agudeza), por sus obras de teatro (Salomé, La importancia de llamarse Ernesto), prosa (El retrato de Dorian Grey, El fantasma de Canterville), cuentos (El príncipe feliz, El gigante egoísta) y poesía (La esfinge, Balada de la carcel de Reading).
En 1884 se casó con Constance Lloyd. Tuvieron dos hijos: Cyril, que nació en 1885 y Vyvyan, nacido en 1886. Tras una vida de triunfos, en 1895, llegó el escándalo; el marqués de Queensberry le acusó de mantener relaciones con su hijo. Declarado culpable, se le condenó a dos años de trabajos forzados. Con ello perdió no sólo la libertad, también a su familia y a todo su patrimonio.
En 1897, abandonó la carcel, para morir en 1900 en París tras haberse convertido al catolicismo.
Ya, en El retrato de Dorian Grey o El Príncipe Feliz, había mostrado su genio como conocedor del alma humana, sin embargo, es en la cárcel donde escribió una de las más estremecedoras obras que se han escrito: De Profundis.
En esta carta dirigida a su amante, Bosie, el hijo del marqués de Queensberry, podemos presenciar un alma en proceso de conversión. La carta tiene dos claras partes: en la pimera, Wilde recorre lo que fueron sus relaciones con Bosie, en la segunda expone dos breves tratados, uno sobre Cristo, como precursor del movimiento romántico de la vida, y otro sobre la vida artística en relación con la conducta:
“… ha de haber mucho que hiera tu vanidad en lo vivo. Si así fuera, vuelve a leerla una y otra vez hasta que mate tu vanidad. Si algo encuentras en ella de lo que te parezca ser acusado injustamente, recuerda que hay que agradecer que existan faltas de las que se nos pueda acusar injustamente… Si encuentras una sola excusa falsa para ti, en seguida encontrarás un ciento, y será exactamente lo mismo que fuiste antes”.
“El verdadero necio, ése del que los dioses se ríen o al que arruinan, es el que no se conoce a sí mismo. Yo fui de esos demasiado tiempo… El vicio supremo es la superficialidad.”
“Ser enteramente libre, y al mismo tiempo enteramente sometida a ley, es la paradoja eterna de la vida humana”
“Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el amor. Pero el Odio se nutre de cualquier cosa… El Odio ciega… El amor alcanza a leer lo escrito en la estrella más remota”.
“…a mi mismo me dije: “A toda costa tengo que conservar el Amor en mi corazón. Si voy a la cárcel sin Amor, ¿qué será de mi Alma?”
“El objetivo del Amor es amar: ni más ni menos. Tú eras mi enemigo… Yo te había dado mi vida, y para satisfacer las más bajas de todas las pasiones humanas, el Odio, la Vanidad y la Codicia, tú la habías tirado…Por mi propio bien, lo único que podía hacer es amarte. Sabía que, si me permitía odiarte, en el seco desierto de la existencia que tenía que cruzar, y que aún estoy cruzando, no habría peña que no perdiera su sombra, ni palmera que no se secara, ni pozo o agua que no viviera envenenada”
“No quiero quejarme. Una de las muchas lecciones que se aprenden en la cárcel es que las cosas son lo que son”.
“Allí donde hay Dolor hay terreno sagrado…Cuando me llevaron de la cárcel al Tribunal de Quiebras entre dos policías; Robbie estaba esperando en el largo y siniestro corredor para poder, delante de todo el gentío, que ante un gesto tan dulce y simple enmudeció, quitarse gravemente el sombrero ante mí. Cuando esposado y con la cabeza gacha pasé junto a él. Hombres han ido al cielo por cosas más pequeñas. Con ese espíritu, y con ese modo de amor, se arrodillaban los santos para besar los pies de los pobres.”
“Los pobres son más sabios, más caritativos, más hondamente sensibles que nosotros. A sus ojos, la cárcel es una tragedia en la vida del hombre,…, algo que reclama la solidaridad de los demás. Hablan del que está encarcelado, y no dicen sino que está en un apuro… Entre nosotros, la cárcel te hace un paria.”
“El deseo, al final, era una enfermedad, o una locura, o ambas cosas. Me hice desatento a la vida de los demás…Olvidé que cada pequeña acción de cada día hace o deshace el carácter…Ya no era el Capitán de mi Alma y no lo sabía…
“Ahora para mí sólo queda una cosa, la absoluta Humildad…de todas las cosas es la más extraña. No se la puede dar, ni nos la puede dar otro. No se puede adquirir si no es cediendo todo lo que uno tiene.”
“Aunque a veces me regocijara en la idea de que mis sufrimientos fueran interminables, no podía soportar que no tuvieran sentido. Ahora encuentro… que no hay nada en el mundo que no tenga sentido, y el sufrimiento menos que nada.”
“Si no me quedar un amigo en el mundo; si no hubiera una casa abierta para mí…, si tuviera que aceptar el zurrón y el capote raído de la indigencia; mientras me viera libre del resentimiento,…podría afrontar la vida con mucha más calma y confianza que si mi cuerpo vistiera de púrpura y de lino fino, y dentro mi alma estuviera enferma de odio.”
“La Moral no me ayuda…Pero aunque veo que no hay nada malo en lo que uno hace, veo que hay algo malo en lo que uno llega a ser.
…La Religión no me ayuda…Ya sea fe o agnosticismo, no puede haber nada exterior a mí. Sus símbolos los tengo que crear yo…Si no encuentro su secreto dentro de mí, nunca lo encontraré. Si no lo tengo ya, no vendrá a mí jamás”
…La Razón no me ayuda. Me dice que las leyes por las que se me condena son leyes equivocadas e injustas…Pero de algún modo, tengo que hacer que ambas cosas sean justas y acertadas para mí…Yo tengo que hacer que todo sea bueno para mí. La cama de tabla, la comida asquerosa, las duras sogas…, las ordenes brutalkes que parecen inseparables de la rutina,…el silencio, la soledad, la vergüenza.: todas y cada una de esas cosas las tengo que transformar en experiencia espiritual”
“Cuando llegué a la cárcel hubo quienes me aconsejaron que intentará olvidarme de quién era…Ahora otros me aconsejan que cuando salga intente olvidar que alguna vez estuve encarcelado. Sé que eso sería igualmente fatal… y que esas cosas están hechas para mí como para todos los demás…Rechazar las propias experiencias es poner una mentira en los labios de la propia vida. Es nada menos que renegar del Alma…El Alma puede transformar en estados de pensamientos nobles, y pasiones de alto valor, lo que es en sí bajo cruel y degradante… Si uno se avergüenza de haber sido castigado, el castigo no le habrá servido de nada…debo aceptar el hecho de que a uno se le castiga por el bien lo mismo que por el mal que hace…Es algo que ayuda a comprender ambas cosas, y a no envanecerse demasiado de ningunas de ellas.
“Mientras estuve en prisión en Wandsworth anhelaba morir…Cuando tras dos meses en la enfermería me trasladaron aquí, y vi que poco a poco iba mejorando mi salud física, me puse rabioso. Decidó suicidarme…Al cabo del tiempo, ese mal ánimo pasó, y resolví vivir; pero vestido de tinieblas como un Rey se viste de púrpura…Ahora pienso de otro modo muy distinto. Veo que sería desagradecido y malo si cuando mis amigos vienen a verme pusiera una cara tan larga que ellos tuvieran que ponerla más larga aún para solidarizarse…Tengo que aprender a estar alegre y contento…tengo un verdadero deseo de vivir…Anhelo vivir para poder explorar lo que para mí es nada menos que un mundo nuevo…El dolor, pues, y todo lo que enseña, es mi mundo nuevo”.
“Los clérigos, y la gente que usa frases sin sabiduría, hablan a veces del sufrimiento como un misterio. La verdad es que es una revelación…La historia entera se ve desde otra óptica. Lo que sobre el Arte se había sentido oscuramente por instinto, se comprende intelectual y emocionalmente con perfecta claridad de visión y absoluta intensidad de aprehensión”.
“El secreto de la vida es el sufrimiento…Cuando empezamos a vivir, lo dulce es tan dulce para nosotros, y lo amargo tan amargo, que inevitablemente dirigimos todos nuestros deseos al placer…ignorantes de que mientras tanto podemos realmente estar matando de hambre el alma.
Recuerdo haber hablado una vez sobre este tema con una de las personalidades más hermosas de cuantas he conocido: una mujer… una persona para quien la Belleza y el Dolor caminan de la mano y tienen el mismo mensaje…recuerdo haberle dicho que en una sola callejuela de Londres había un sufrimiento bastante para demostrar que Dios no amaba al hombre… Estaba totalmente equivocado. Ella me lo dijo, pero yo no lo podía creer. No estaba en la esfera en donde se alcanza la convicción. Ahora me parece que el Amor de alguna clase es la única explicación posible de la extraordinaria cantidad de sufrimiento que hay en el mundo.”
“Cuando digo que estoy convencido de estas cosas hablo con demasiado orgullo… Se puede captar una cosa en un momento único, pero se la pierde en las largas horas que le siguen con pies de plomo… Es en la Eternidad donde pensamos, pero nos movemos despacio en el Tiempo.”
“Y el que está en estado de rebeldía no puede recibir la gracia, por emplear la frase que tanto gusta a la Iglesia –y con tanta razón, me atrevo a decir-: porque en la vida, como en el Arte, el estado de rebeldía cierra los cauces del alma, y no deja entrar los aires del cielo.”
“Naturalmente, todo esto está anunciado y prefigurado en mi arte. Algo está en El Príncipe Feliz; algo en El joven rey…en la nota de Fatalidad que corre como un hilo de púrpursa por el paño de oro de Dorian Gray… No podía haber sido de otro modo. En cada momento de nuestra vida somos lo que vamos a ser no menos que lo que hemos sido. El Arte es un símbolo porque el hombre es un símbolo.”
“Me produce un vivo placer pensar que mucho antes de que el Dolor se enseñorease de mis días… había yo escrito… que el que quiera vivir como Cristo tiene que ser entera y absolutamente él mismo”.
Cristo realizó en toda la esfera de las relaciones humanas esa simpatía imaginativa que en la esfera del Arte es el único secreto de la creación. Él comprendió la lepra del leproso, la tiniebla del ciego, la fiera miseria de los que viven para el placer, la extraña pobreza de los ricos… te habría enseñado que le que le ocurra a otro te ocurre a ti”.
“Para mí sigue habiendo algo casi increíble en la idea de un joven campesino de Galilea que imagina poder llevar sobre sus hombros la carga del mundo entero; todo lo que ya había hecho y sufrido, y todo lo que quedaba por hacer y sufrir: los pecados de Nerón, de César Borgia, de Alejandro VI… los sufrimientos de aquellos cuyo nombre es Legión y que tienen su morada bajo los sepulcros, las naciones oprimidas, los niños de las fábricas, los ladrones, los encarcelados,… los que enmudecen bajo la opresión y cuyo silencio solo lo oye Dios; y que no sólo lo imagina sino que lo logra, de suerte que en el momento presente todos los que entran en contacto con su personalidad… sienten de algún modo que la fealdad de sus pecados desaparece y la belleza de su dolor se les revela”.
“Su vida entera es el más maravilloso de los poemas… en todo el ciclo de la Tragedia Griega… ni en Dante… ni en Shakespeare… hay nada que en pura simplicidad de patetismo fundida y unida con la sublimidad de efecto trágico pueda ni equipararse ni acercarse siquiera al último acto de la Pasión de Cristo… cuando se contempla todo eso desde el punto de vista del Arte solamente, no puede por menos que agradecer que el oficio supremo de la Iglesia sea la representación de la tragedia sin el derramamiento de sangre… y es siempre una fuente de placer y profundo respeto para mí recordar que la última supervivencia del Coro griego, por lo demás perdido para el arte, se encuentra en el acólito que responde al sacerdote en la Misa”.
“Y sin embargo la vida de Cristo…es realmente un idilio… Uno siempre piensa en ël como un joven novio con sus compañeros… o un pastor que se pierde por el valle con sus ovejas… o un amante para cuyo amor el mundo entero era pequeño… No tengo dificultad alguna en creer que fuera tal el encanto de su personalidad que su mera presencia pudiera poner paz en las almas angustiadas, y que los que tocaban su vestido o sus manos se olvidaran de sus dolores; o que a su paso por el camino de la vida, gente que no había visto nada de los misterios de la vida los viera claramente, y otros que habían sido sordos a toda voz que no fuera la del Placer oyeran por primera vez la voz del Amor…”
“Él vio que el amor era el secreto que los sabios habían estado buscando, y que únicamente a través del amor podía acercarse al corazón del leproso o a los pies de Dios”.
“Es el alma del hombre lo que Cristo anda buscando siempre. La llama el Reino de Dios y la encuentra en toda persona.”
“Es trágico que tan pocas personas posean su alma antes de morir…La mayoría de las personas son otras personas. Sus pensamientos son las opiniones de otro, su vida un remedo, sus pasiones una cita”
“Se ha querido hacer de Él un vulgar filántropo… Tiene compasión, naturalmente, de los pobres,… de los desdichados, pero tiene mucha más compasión de los ricos, de los hedonistas puros, de lo que dilapidan su libertad en ser esclavos de las cosas… La riqueza y el placer le parecían tragedias realmente mayores que la Pobreza del Dolor…
Vivir para los demás como objetivo concreto y deliberado no fue su credo… Cuando dice perdonad a vuestros enemigos no lo dice por el bien del enemigo sino por el bien de uno mismo”.
“Últimamente he estado estudiando los cuatro poemas en prosa sobre Cristo con cierta diligencia… La repetición interminable… nos ha estropeado la novedad, la frescura, el sencillo encanto romántico de los Evangelios. Los oímos demasiadas veces y demasiado mal, y toda repetición antiespiritual.”
Hace unas seis semanas el médico me autorizó a comer pan blanco… Es una gran exquisitez… Yo te aseguro que para mí lo es tanto que al terminar cada comida me como cuidadosamente las migas que puedan quedar… y no por hambre… sino simplemente para que no se desperdicie nada de lo que me dan. Así habría que mirar el amor”.
“Toda persona es digna de amor, salvo la que cree serlo. El amor es un sacramento que habría que recibir de rodillas, y el Domine , non sum dignus tendría que estar en los labios y en los corazones de quienes lo reciben”.
“Cristo fue la primera persona que dijo a los hombre que debían vivir como las flores. Él fijó la frase. Tomó a los niños como tipo de lo que loa hombres debían intentar ser… Dijo que no había que tomar demasiado en serio los intereses materiales, comunes; que ser impráctico es una gran cosa. Los pájaros no lo hacen ¿por qué ha de hacerlo el hombre?”.
“Su moral es toda ella simpatía… Aunque lo único que hubiera dicho fuera: Sus pecados le son perdonados porque mucho amó, habría valido la pena morir por haber dicho eso. Su justicia es toda ella justicia poética… El mendigo va al cielo porque ha sido infeliz… Los que trabajan una hora en la viña, reciben la misma recompensa que los que llevaban todo el día sudando a pleno sol ¿Y por qué no? Probablemente nadie merecía nada…Para Él no había leyes, sólo excepciones.”
“Aquel de vosotros que nunca haya pecado, sea el primero que tire la piedra. Valía la pena vivir para decir eso… Amaba a los ignorantes… pero no soportaba a los estúpidos, sobre todo a los estúpido por educación: los que están llenos de opiniones sin comprender ni una sola de ellas… Por su lerda cerrazón a las ideas, su responsabilidad obtusa, su ortodoxia tediosa, su adoración al éxito vulgar,… su estimación ridícula de sí mismos… los judíos de Jerusalén en tiempos de Cristo eran la exacta réplica de los fariseos británicos en los nuestros… Cristo trató el éxito mundano como cosa absolutamente despreciable… Miraba las riquezas como un estorbo para el hombre… Señalaba que las formas y las ceremonias se habían hecho para el hombre, no el hombre para las formas y ceremonias… Las filantropías frías, las caridades públicas ostentosas, los pesados formalismos… los denunció con desdén total e implacable… El predicó la enorme importancia de vivir completamente para el momento”.
“Lo único que Cristo nos dice a modo de pequeña advertencia es que todo momento debe ser hermoso, que el alma debe estar siempre dispuesta para la venida del Novio, siempre esperando la voz del Amante…”
“Cristo parece haber amado siempre al pecador como lo más cercano posible a la perfección de Dios… Su deseo primordial no era el de reformar a las personas, como no era su deseo primordial aliviar el sufrimiento… Pero de una manera aún no comprendida por el mundo él veía el pecado y el sufrimiento como en sí mismos cosas hermosas, santas, y modos de perfección. Parece una idea peligrosa. Lo es…
Claro está que el pecador ha de arrepentirse. Pero ¿por qué? Sencillamente porque de otro modo no podría comprender lo que ha hecho… Es el medio por el que uno altera su pasado. Los griegos lo tuvieron por imposible… en el momento en que el hijo pródigo se hincó de rodillas y lloró, realmente transformó el haber dilapidado su caudal con rameras, y luego guardado cerdos y hambreado por las algarrobas que comían, en episodios hermosos y santos de su vida”
“Él es justamente como una obra de arte. No es que realmente enseñe nada, sino que por entrar en su presencia uno llega a ser algo. Y todos estamos predestinados a su presencia. Por lo menos una vez en su vida, todo hombre camina con Cristo a Emaus”.
“Si proponerse ser un hombre mejor es una hipocresía acientífica, haber llegado a ser un hombre más profundo es el privilegios de los que han sufrido. Y a eso creo haber llegado. Juzga tú mismo”.
“Te he dicho que decir la verdad es doloroso. Verse obligado a contar mentiras es mucho peor.
Recuerdo que estaba sentado en el banquillo durante mi último juicio, escuchando la denuncia atroz que hacía de mí Lockwood… y asqueado y horrorizado ante lo que oía. Y de pronto se me ocurrió pensar: ¡Qué espléndido sería que fuera yo el que estuviera diciendo todo eso sobre mí! Entonces vi en seguida que lo que se diga de un hombre no es nada. Lo que importa es quien lo diga. El momento más alto de un hombre, no me cabe ninguna duda, es cuando se arrodilla en el polvo y se golpea el pecho y cuenta todos los pecados de su vida.”
“Viniste a mí para aprender el Placer de la Vida y el Placer del Arte. Acaso se me haya escogido para enseñarte algo que es mucho más maravilloso, el significado del Dolor y su belleza. Tu amigo que te quiere, Óscar Wilde.”