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Juan Pablo Navarro Rivas
rada literatura que extiende sus metáforas en el espacio y en el tiempo. Hay quien afirma que, cuando los israelitas ocuparon Belén, se llamaba en cananeo Beth Lahamu, Casa del dios Lahamu, que solía ser representado como una serpiente, como el símbolo del Mal para los judíos. En cualquier caso, lo que es seguro cierto es que en hebreo Bet Léhem se traduce por Casa del Pan.
Tuvieron que pasar más de mil años para que este juego de palabras, esta casa del mal vencido que se transforma en casa del pan, se hiciese Palabra y cobrase todo su sentido. Ya lo sabéis, allí, en un pesebre, donde come el ganado, el Creador se hizo Criatura y se hizo Pan de Vida.
Sí, se hizo pan, el alimento más sencillo y más necesario: «el fruto de la tierra y del trabajo del hombre» que el mismo Dios recrea:
Yo soy el pan vivo que bajado del cielo; el que coma de este pan, vivirá para siempre. (Jn 6, 51)
Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía”. (Lc 22, 19-20)
Caminemos pues esta Navidad a Belén para adorar a ese Niño que es Dios hecho hombre y comamos alegres su Pan, que es Paz, que es Amor, que es Perdón, que es Eucaristía, y descubrámoslo -confiados y amantes- en el silencio, en la oración, en el servicio al prójimo, con la esperanza cierta de que Él nos transforme y vivamos ya para siempre.
Debo reconocer que Joseph Aloisius Ratzinger, que ha ejercido el papado bajo
el nombre de Benedicto XVI, me ha ayudado ha
profundizar en mi fe. Por ello, no se me ocurre mejor homenaje que reseñar su carta
pastoral Porta Fidei escrita con motivo del año de la fe
(11/10/2012+24/11/2013): "La puerta de la fe, que
introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia,
está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra
de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que
transforma".
Expresa el deseo de que este Año
suscite a los creyentes "la aspiración a confesar la fe con plenitud y
renovada convicción, con confianza y esperanza" y "para intensificar
la celebración de la Eucaristía que es la cumbre a la que tiende la acción
de la Iglesia y también la fuente de donde emana toda su fuerza".| Jesús de la Pasión por Tortelero, 1747 |
El Salmo 6 es uno de los grandes poemas de la Biblia. En sus versos se rezuma agotamiento, tormento, desesperación. Un hombre llorando en su lecho de dolor es la imagen que nos reproduce. La incomprensión por el hombre del silencio de Dios,
el desencuentro constante con Él y su necesario descubrimiento
definitivo son temas raíces de la Biblia. Los acontecimientos de cada
día nos llevan a sufrir por nuestras preguntas sin respuesta, por el
estremecimiento de la soledad. Buscamos desesperadamente,
esperanzadamente, una luz que nos sostenga.